El cumplimiento tributario colaborativo surge como respuesta a los crecientes desafíos que enfrentan las administraciones tributarias en un contexto de globalización, digitalización de la economía y mayor complejidad de las estructuras empresariales. Estos factores han incrementado los riesgos tributarios, así como los costos de cumplimiento y de control, evidenciando las limitaciones de los enfoques tradicionales basados exclusivamente en la fiscalización posterior.
En este contexto, diversas administraciones tributarias —como las de Países Bajos, Australia, Estados Unidos y el Reino Unido— comenzaron a desarrollar, desde inicios de la década del 2000, modelos de relacionamiento basados en la cooperación, la transparencia y el monitoreo preventivo de riesgos tributarios.
El impulso decisivo a nivel internacional se produjo en 2008, con la publicación del informe “Study into the Role of Tax Intermediaries” del Foro sobre Administración Tributaria (FAT) de la OCDE, el cual sentó las bases conceptuales del modelo, promoviendo la construcción de relaciones de confianza entre administraciones tributarias, contribuyentes y asesores fiscales.
Posteriormente, la OCDE consolidó este enfoque señalando que la confianza en este tipo de relaciones debe sustentarse en evidencia objetiva del adecuado cumplimiento tributario. En esa línea, en 2016 publicó el informe sobre marcos de control fiscal (Tax Control Frameworks), estableciendo criterios, metodologías y estándares para asegurar la fiabilidad de la información tributaria.
En paralelo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha desarrollado un conjunto de herramientas técnicas y de conocimiento aplicado para facilitar la implementación del cumplimiento colaborativo en la región. Entre ellas destacan las publicaciones:
- “Transformando la relación contribuyente–administración tributaria en América Latina” (2023), que contextualiza el modelo en la realidad regional y propone lineamientos para su adopción progresiva.
- “Un nuevo enfoque para mayor certidumbre tributaria: cumplimiento cooperativo multilateral” (2025), que introduce una evolución del modelo hacia esquemas de cooperación entre múltiples jurisdicciones, orientados a brindar mayor certeza fiscal en contextos de operaciones transnacionales.
- “Manual para la evaluación de los costos y beneficios de los programas de cumplimiento cooperativo” (2025), que proporciona una metodología estructurada para medir el impacto de estos programas, fortaleciendo la toma de decisiones basada en evidencia y su sostenibilidad en el tiempo.
A su vez, el BID ha desarrollado también programas de capacitación, foros regionales y asistencia técnica directa a países, orientados a fortalecer capacidades institucionales y promover espacios de diálogo entre el sector público y privado.

Fuente: Elaboración propia
En líneas generales, estos desarrollos han consolidado el cumplimiento colaborativo como una práctica internacional en expansión, adoptada progresivamente por diversas jurisdicciones como una herramienta clave.
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